La universidad privada, contra una nueva ley de educación superior

Foto: Marcelo Omar Gómez

"Los problemas no son jurídicos", dijo el presidente del Consejo de Rectores

Para Para el presidente del CRUP, Héctor Sauret , "la ley actual es buena"

Mientras avanza en el Congreso el proyecto de una nueva ley de educación superior, las universidades privadas dejan oír sus cuestionamientos. ?Los problemas de la universidad argentina no son jurídicos?, dice Héctor Sauret , recientemente designado presidente del Consejo de Rectores de Universidades Privadas (CRUP), que reúne a las autoridades de las 43 universidades y 13 institutos universitarios privados del país.

En diálogo con LA NACION, Sauret sostuvo que la política universitaria tiene poco contacto con la realidad, mucho diagnóstico y escasa autocrítica, y que no discute, por ejemplo, cómo se hará lugar a los 500.000 estudiantes que en los próximos años terminarán la secundaria y demandarán carreras universitarias.

En los últimos cinco años, el aumento de ingresantes en las universidades privadas argentinas llegó al 12,6 por ciento. ?No hay obligación de estudiar en una universidad privada. La gente lo elige?, afirma Sauret al explicar estas cifras. En su opinión, la ?seguridad, ductilidad de horarios y diversidad curricular? justifican esa elección, que se hace ?en el marco de un esfuerzo familiar?.

Las universidades privadas argentinas reúnen a casi 280.000 estudiantes, el 16,5% del total de universitarios del país. Abogado recibido en la Universidad Nacional de La Plata, rector de la Universidad de Concepción del Uruguay, con sede en Entre Ríos, y con larga experiencia como miembro de la Coneau, Sauret sucede en el cargo, que ocupará durante dos años, a Horacio O Donnell, hasta hace poco rector de la UCES.

-¿Dónde va a poner el énfasis durante su gestión?

-En asociatividad interior y proyección internacional. Internamente, eso significa alentar los programas de grado y posgrado interinstitucionales para carreras que demandan inversiones de infraestructura significativas. Sobre todo, en el posgrado, donde hay una necesidad en la Argentina de atender a una población creciente.

-¿Cree que las universidades privadas son un mundo lo suficientemente homogéneo y con información transparente como para promover estas alianzas?

-La universidad privada es necesariamente heterogénea, porque las instituciones nacen de una diversidad de cosmovisión, y en eso está su riqueza. La transparencia de la información es creciente porque en las últimas dos décadas todas las instituciones han tenido que ingresar en distintos bancos de datos: expertos, pares, costos, aranceles, estructuras curriculares, áreas disciplinares.

-Se han señalado recientemente los déficits de investigación en las universidades privadas.

-Entre 1995 y hoy, se ha progresado mucho, en el número de investigadores, en la diversidad de áreas disciplinarias y ahora, con los sistemas de financiamiento mixto entre el Estado y las universidades, en el número de proyectos de investigación bajo registro del Ministerio de Ciencia y Tecnología, que hoy ya son 29. También ha crecido el número de investigadores con becas del Conicet, que llegan a 109.

-¿Qué falta?

-La política de investigación requiere perseverancia, volcar más recursos y desarrollar la asistencia de financiamiento nacional e internacional.

-Desde el CRUP se habló en algún momento de una sensación de discriminación por parte del Gobierno. ¿Usted comparte esta idea?

-Yo diría que hoy la relación con el Gobierno es excelente. Entre el presidente Duhalde y la actual gestión se dio autorización definitiva a 17 instituciones universitarias, con lo que se regularizaron en un 60% las universidades provisionales creadas en los años 90. Hay un ensamble con el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), en los grandes temas de la política universitaria. En 10 años, el Consejo de Universidades, que integramos con el CIN, votó en forma discrepante una sola vez.

-Sin embargo, los planes de mejoramiento de carreras y el financiamiento para becas del Ministerio de Educación son sólo para las universidades estatales.

-Son etapas. Esos cambios están en el futuro. Creo que la educación puede tener gestión estatal o gestión privada, pero es una función pública y la Argentina necesita tomar conciencia de su déficit de masa crítica. No es inminente que el país pueda duplicar sus investigadores y es bajo el número de tesis en los posgrados. Por otra parte, si el secundario es obligatorio, como dice la nueva ley de educación, habrá mayor demanda de estudios universitarios. En la próxima década, unos 500.000 estudiantes demandarán servicios universitarios. Eso significa que tiene que haber una agenda del CIN y del CRUP con el Poder Ejecutivo para acordar formas de absorción de esa demanda. De lo contrario, la declaración de la ley será abstracta.

-¿Cómo es la situación financiera de las universidades privadas?

-En un 90%, el financiamiento está sustentado en los aranceles de los alumnos. En una cantidad importante de universidades hay financiamiento mediante la venta de servicios y vinculación con sectores productivos, pero todavía es insuficiente y tendrá que haber una mayor apertura.

-¿Cómo cree que la opinión pública ve la universidad privada?

-Desde la crisis de 2001, los hogares han entendido los aranceles como una inversión familiar. Y eso implica que la sociedad argentina revaloriza el rol de las universidades privadas. No hay obligación de estudiar en una universidad privada. Hay una selección. Me parece que hay un valor de seguridad, ductilidad de horarios y regímenes de estudio, y diversidad curricular en la oferta. El que elige una universidad privada, en general, lo hace en el contexto de un esfuerzo familiar y porque tiene necesidad de que su titulación sea relativamente acorde con los tiempos estimativos.

-¿Qué cambios propondría en una ley de educación superior?

-Los problemas de la universidad argentina no son jurídicos. La actual ley es buena, aunque siempre perfectible. Además, al no existir un proyecto del Ejecutivo a consideración del Congreso, tanto en el Senado como en Diputados lo que hay son reflexiones sobre el deber ser. Sería bueno comprender que la calidad de la oferta universitaria está íntimanente ligada al nivel de la inversión. No hay calidad sin inversión en recursos humanos, en infraestructura, en laboratorios. Y esto aún no lo veo en el debate.

-Recientemente, un encuentro internacional en Cartagena pidió garantizar la financiación estatal de la educación superior.

-En esos encuentros hay más descripción que autocrítica, distancia en relación con la realidad y abstracción, porque no hay compromiso de cambio. Hay compromiso de consultoría, dictámenes y descripciones. Pero, por ejemplo, no se explica el crecimiento de la matrícula de la universidad privada en América latina y el Caribe. Ese tema no existe. Lo que falta en la política universitaria es realidad.

-¿Le parece bien que se creen nuevas universidades privadas?

-Absolutamente. La apertura de nuevas instituciones universitarias privadas siempre estará en relación con una necesidad social. Si no la hubiera, no se podría producir el riesgo de la inversión.

-Algunos le dirían que puede haber un interés de lucro.

-No podrían ser autorizadas porque está prohibido por la ley. Las universidades privadas son instituciones sin fines de lucro. Estamos bajo un triple control del Estado: como personas jurídicas, como agentes de retención y en las prestaciones académicas. Es una actividad transparente. Si falta reconocimiento social a este principio, es un defecto nuestro, de escaso diálogo con la opinión pública.

Entrevista con Héctor Sauret- Por Raquel San Martín
De la Redacción de LA NACION.-
Publicado el 19/8/08 en el diario  La Nación en la sección de Noticias de Cultura

 

Universidad - El debate que viene
Rectores privados reclaman fondos estatales para investigación
HOMENAJE. Los rectores de las universidades privadas que sesionan en la Unsta visitaron la Casa Histórica. LA GACETA / JOSE NUNO
 
Horacio O'Donnell, del CRUP, destacó el crecimiento de las disciplinas nuevas.
Reconoce que el sostenimiento básico de las universidades privadas es el arancel del alumno. Pero señala que esto no alcanza para financiar la investigación científica y tecnológica. "El Estado no está aportando ningún dinero a la universidad privada. Ni siquiera cuando el proyecto es bueno y el producto final es valioso. Debería haber menos prejuicio en el Estado para fijar no sólo en 'quién hace' investigación, sino también 'en qué se hace'", sostuvo el presidente del Consejo de Rectores de Universidades Privadas, (CRUP), Horacio O'Donnell, que presidió la reunión de rectores ayer, en Tucumán.
Los 12 rectores de la comisión directiva, más otros de distintas universidades privadas del país, se reunieron en la Unsta para debatir sobre la política de investigación científica y tecnológica, entre otros temas. El rector anfitrión, Juan Carlos Veiga, los invitó a una recorrida por la Casa Histórica, donde dejaron una ofrenda floral en homenaje a los congresales de 1816.
"En la Argentina existen poco más de 50 universidades privadas, un número similar de universidades estatales y varias subsedes en distintas provincias. Unos 270.000 alumnos estudian en universidades privadas; el 30% llega a graduarse y de ese porcentaje, el 75% se recibe en los tiempos que corresponden", indicó O'Donnell. Consciente del crecimiento de las universidades privadas, dijo que en algunas carreras nuevas, como marketing o publicidad, los egresados de las universidades de gestión privada superan a los de las universidades estatales (con las carreras tradicionales y en general, ocurre al revés).
Si bien destacó el apoyo de las empresas privadas en el financiamiento de proyectos de investigación, destacó la ausencia del Estado, que sólo apoya a la Universidad estatal. "Se da una paradoja: por la ceguera de algunos políticos, el Estado termina invirtiendo dinero en la universidad estatal para que haya un graduado de alta calidad; pero después no ofrece condiciones de trabajo y entonces el graduado de alta calidad se va al extranjero. Todo ese saber termina en una compañía del exterior. Son las compañías importantes del país que, con responsabilidad social, apoyan la enseñanza y de investigación", concluyó.
 
"El ingreso no debe ser una mentira"
"Todos podemos coincidir en que la Argentina necesita mucha más gente formada; pero poner el acento en el debate sobre si debe ser el ingreso restricto o irrestricto para garantizar la formación académica de todos los estudiantes, es poner las energías en un lugar equivocado. Me parece que hay que asegurarse de que el ingreso directo no sea una mentira", aseguró Carlos Pérez Rasetti.
El ex rector de la Universidad de la Patagonia Austral dijo que nuestras universidades tienen mucha más gente formándose que las de Brasil, donde el sistema es selectivo. "Sin embargo -reconoció-, sólo egresan muy pocos".
"El desafío de nuestras universidades es hacer posible que la mayoría se reciba; para ello -explicó- deben garantizarse por lo menos tres cambios. La articulación de la escuela media: mientras se van resolviendo los problemas de la secundaria hay que buscar y ofrecer en todo el país una preparatoria gratuita no obligatoria. En segundo lugar, la Universidad tiene que pensar que el chico de primer año es un desafío; hay que cambiar los modos de trabajo de los primeros años y apoyar a los estudiantes. Y en tercer lugar, hay que pensar en algunas carreras que en nuestro país no existen y que están haciendo falta, como las ingenierías técnicas.
Pensar en el aprendizaje sin paredes
"Es un año electoral; por lo tanto, no es el más apropiado para debatir con serenidad y cuidado las reformas a la Ley de Educación Superior. Sin embargo, es necesario adecuarla, sobre todo a las nuevas realidades que no tenían vigencia hace 12 años, cuando se sancionó la ley", observó el rector de la Universidad Blas Pascal, de Córdoba, Eduardo Sánchez Martínez.
El ex secretario de Educación de la Nación (96-99) dijo que le parece importante cualquier revisión, pero aclaró: "que no implique empezar todo de cero, porque en el país tenemos mucha tendencia a pensar que somos los fundadores de la patria y damos como inexistente todo lo que se hizo anteriormente", indicó. Entre los puntos que habría que actualizar mencionó la "educación transnacional". "Hay que ver de qué forma se regula la oferta que viene del exterior, por medios virtuales; que llega a las casas. Otro tema es la instalación de subsedes de universidades en distintas provincias, que todavía no está regulado", indicó.
Para Angel Rodríguez, rector de la Universidad de la Cuenca del Plata, Corrientes, es indispensable abrir el debate de la financiación. "Los fondos estatales para investigación, desarrollo y tecnología deben volcarse a toda la comunidad y estar bien dirigidos, no solamente bajo el imperativo político", opinó.
La Gaceta - Tucumán
Sábado 21 de Abril de 2007 - Gaceta de Información General
 
A comunicar
En las universidades privadas hay rectores que creen que sus instituciones deberían difundir con mayor efectividad la variedad de actividades que realizan y adoptar una voz común en los asuntos públicos. Desde la conducción del Consejo de Rectores de Universidades Privadas (CRUP) -que preside el rector de la UCES, Dr. Horacio O Donnell- se están promoviendo reuniones de los encargados de comunicación de las universidades para coordinar acciones que se harían visibles en el segundo semestre.
La idea es combinar publicidad, prensa, relaciones públicas y actividades de vinculación con la comunidad. Un primer obstáculo, sin embargo, está en las mismas universidades, poco inclinadas a compartir información unas con otras, y con algunos rectores que insisten en los beneficios del perfil bajo.
Raquel San Martín. - Nota publicada en Apuntes del Diario LA NACIÓN el Viernes 23 de febrero de 2007-
URL: http://www.lanacion.com.ar/885915
 
 
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